Unidos por la educación – Una esperanza para salir de la mediocridad

Allá por el siglo XVIII, con la revolución industrial inició la implementación del sistema educativo que conocemos hoy día, fundamentado principalmente en la repetición y la memorización como modelo de aprendizaje. El mundo ha cambiado muchísimo desde aquel entonces, tanto así que ese modelo de enseñanza se volvió aburrido y obsoleto. Es un hecho comprobado que de forma natural el ser humano aprende de la experiencia y la práctica, es por eso que necesitamos una revolución en nuestro sistema educativo actual.

La escuela del siglo XXI se apoya en la teoría de educar para formar personas libres, con la plena convicción que el aprendizaje es producto de la motivación. Hemos dejado de ser una sociedad industrial para convertirnos en una sociedad de servicios e información, basada en la creatividad y la generación de ideas a partir de los avances tecnológicos y científicos.

Sobre la educación panameña

El sistema educativo panameño está fuera de tiempo y de lugar, tanto a nivel superior como a nivel básico e intermedio, tanto a nivel público como a nivel privado.

Es imperativo reformar nuestro sistema educativo, establecer una ruta clara con metas claras, un plan de acción que se cumpla a corto, mediano y largo plazo. Tal como se menciona en el video, hay que convertir la educación en una prioridad nacional, hacer de la educación un tema de estado, exigir y monitorear el cumplimiento de políticas de estado que trasciendan gobiernos. Lamentablemente son los gobiernos (actual y anteriores) a quien menos parece interesarles que se mejore la educación. Cada cinco años se elige un nuevo presidente, quien a su vez elige un nuevo ministro de educación, quien a su vez estanca por cinco años más la educación panameña.

De nada sirve entregar miles de computadoras a estudiantes de escuelas estatales, si no se reforma de manera integral el sistema educativo. No se trata de reemplazar el libro por la computadora, se trata de reformar lo que se enseña, al mismo tiempo que se reforma la manera en que se enseña.

Es positivo el aumento de horas de clase en los colegios públicos, lo negativo es que el aumento se haga en cantidad y no en calidad. Aunque es ilógico pedirle calidad de educación a profesores sin motivación ni vocación.

Ya es hora que nos dejemos de ser sumisos (por no decir pendejos) y exijamos a los gobiernos que nos provean de una educación igualitaria, laica y de calidad, y que además prohíba el lucro en la educación privada. No hay que reinventar la rueda, los modelos a seguir sobran: Shanghai, Corea del Sur, Finlandia, Hong Kong, Singapur, Canadá, Nueva Zelanda, Japón, Australia, Holanda y Dinamarca, solo por mencionar algunos.

Panamá es un país de riquezas y oportunidades, pero esto solo será aprovechado por quienes estén preparados para adaptarse a los cambios y asumir los retos de la nueva economía y el mundo globalizado en que vivimos. Estamos tarde, los cambios a nuestro sistema educativo hay que hacerlos ayer, no solo por el futuro de nuestro país, hay que hacerlo por el futuro de nuestros hijos. Un pueblo sin educación es un pueblo incapaz de vivir en real democracia, condenado a la voluntad de la clase política, una clase política que con el pasar del tiempo se hace más mediocre, al igual que nuestra educación.

Aplaudimos la iniciativa de la organización Unidos por la Educación, con la esperanza que este movimiento no pierda el impulso y gane fuerza con el apoyo activo de toda la sociedad.


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